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Antes
de zarpar debemos hacer una comprobación de elementos fundamentales
a bordo. Por supuesto, damos por entendido que el parte meteorológico
obra en nuestro poder.
Ahora la atención debe centrarse en la embarcación. De nuestro
diario de a bordo obtendremos la información necesaria en cuanto
a los elementos de seguridad y su fecha de caducidad. Todos
los certificados deben estar en vigor, y a partir de ahí el
siguiente paso es comprobar que efectivamente, el material de
seguridad completo está a bordo. Comprobar que aquellos aparatos
que llevar pilas éstas estén en buen uso, este es el caso de
la herradura o aro con rabiza y luz. Son muchas las veces que
la misma se deposita en el balcón de popa y pasa tiempo y más
tiempo, sin que nadie se preocupe que si la luz funciona o no.
Lo mismo ocurre con las linternas estancas que deben existir
a bordo. Debemos comprobar que tengan pilas y que estén en buen
uso. Esa luz puede salvarnos la vida llegado un momento extremo.
Comprobado el material de seguridad, con especial atención en
todos los medios de salvamento, debemos hacer una comprobación
de la radio. La radio es nuestro medio de comunicación más eficaz.
Habrá que ponerla en marcha y hacer una comprobación por el
canal 9 con el club o marina de residencia. Para este tipo de
comunicaciones poner el aparato en potencia 1 watio. Posteriormente,
una vez efectuada la comunicación, conectar el canal 16 y observar
que se reciben adecuadamente los mensajes. Observar que el cableado
de la radio se encuentra en buenas condiciones, sin peladuras
ni extraños empalmes. Mientras nuestra radio está en funcionamiento,
y debe estarlo a lo largo de toda la navegación, con escucha
en el canal 16, se comprobará el aceite del motor, con su varilla
y que el circuito del líquido de refrigeración esté lleno, sin
observarse pérdidas.
Comprobado el motor, será el turno de las baterías. Se deben
abrir los vasos y comprobar que tienen suficiente líquido, si
falta añadir agua destilada. Con el amperímetro veremos el estado
de las mismas y con el densímetro comprobaremos su estado. Hay
que prestar especial atención a que los bornes de las mismas
no se encuentre sulfatados y que los enganches a los bornes
no estén herrumbrosos.
Deben comprobarse que los grifos de fondo estén en perfecto
estado siendo recomendable su control una vez al año. Poner
en marcha las bombas de achique, procurando que no trabajen
en seco. Fundamental es comprobar el timón y su sistema, cuántas
veces gracias a esa comprobación se puede evitar uno de las
peores averías en la mar, la pérdida del gobierno. Si poseemos
piloto automático, hay que comprobar que funciona correctamente.
El sistema de fondeo y su estado debe revisarse siempre antes
de hacerse a la mar.
Comprobar el ancla, el molinete o cabrestante y, por supuesto,
la cadena y cabo de fondeo. Observar si llevamos a bordo un
ancla flotante y un ancla de respeto. Existen diferentes tipo
de cocinas, abundando en la actualidad las de gas, por lo que
habrá que revisar que no tenga pérdida y que la bombona se encuentre
cerrada. Hay bombonas que, de estar tanto tiempo a bordo acaban
completamente podridas, es mejor sustituirlas. Las mangueras
deben ser sustituidas con regularidad, y siempre antes de su
fecha de caducidad. Comprobaremos, por supuesto el estado de
la arboladura del barco, de las drizas, winches y velas.
Comprobar las luces de navegación y de fondeo, revisar el resto
de luces. Poner en marcha el motor del barco y comprobar que
el circuito de refrigeración funciona correctamente, así como
que por el escape no sale humo negro o extraño.
Comprobar, por fin los cabos de a bordo y las provisiones con
especial atención los depósitos de agua y reserva de agua mineral.
No olvidemos repasar nuestra lista de provisiones y pertrechos.
Para este chequeo es de gran utilidad la lista de checking up
existente en el apartado “diario de a bordo”. No debemos sentirnos
ridículos por obrar de forma profesional en la preparación de
nuestro barco y, puede ser que el tiempo nos de la razón al
evitar previniendo desagradables sorpresas que en alta mar pueden
causarnos graves trastornos. Pensemos que el piloto y el copiloto
de un avión, antes de despegar hacen una comprobación exhaustiva
de los sistemas de a bordo.
Es bueno acostumbrarse a realizar estas comprobaciones de forma
rigurosa, ayudándonos de la lista de chequeo puesto que muchas
veces, la mayoría, la memoria olvida o da por hechos algunos
extremos inconscientemente. No se debe olvidar jamás que el
patrón es el último responsable de todo lo que ocurra a bordo
© Alberto Plá
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